Blog

Publicado el 18 de julio de 202021 de julio de 2020 por Diana Avilez

La inteligencia artificial en agricultura es una herramienta que parece algo de ciencia ficción, pero en realidad se está implementando en beneficio de productores de todo el mundo, especialmente para aquellos que trabajan con agricultura de precisión.

En este tipo de agricultura, utilizan un conjunto de tecnologías aplicadas al campo, con el fin de recopilar la información necesaria para la toma de decisiones que el agricultor debe anticipar. Así es como determinan qué plantar, dónde, cuándo e incluso pueden predecir el volumen de sus cultivos.

Por lo tanto, se basa en la inteligencia artificial (IA), las máquinas realizan tareas que pueden ser técnicas o la imitación de procesos inductivos y deductivos del pensamiento humano. Para lograr esto, los científicos se basan en circuitos electrónicos y sofisticados programas informáticos, que se alimentan con datos para copiar electrónicamente el funcionamiento del cerebro.

Este tipo de” aprendizaje ” es un método de computación en el que los programadores no colocan una función específica, sino que entrenan a la computadora para reconocer patrones. Por ejemplo, aprenden el comportamiento de las hojas sanas y enfermas para determinar dónde rociar un herbicida y dónde no. Gracias a estos algoritmos, las máquinas también pueden determinar cuándo es un brote y cuándo es una maleza.

Inteligencia artificial en agricultura, clave para la productividad

La IA solo funciona si se aplica a máquinas especializadas que cumplen funciones específicas y están programadas para cumplir un objetivo previamente establecido. En agricultura, uno de los ámbitos con mayor potencial es el análisis de información del exterior, es decir, conocer cómo se desarrollan los cultivos en su entorno y, con esta información, hacer predicciones.

Los datos para aplicar la IA en la agricultura generalmente se toman por medio de sensores, drones o tractores, y luego sugieren a los agricultores las acciones que deben llevar a cabo a lo largo de su año agrícola. Un ejemplo de esto es tener en cuenta la forma en que se han comportado las lluvias en diferentes períodos y, en base a eso, elegir un método de riego o incluso un cambio en el tipo de cultivo.

Cómo afectará a los cultivos

Los cultivos requieren agua retenida en el suelo para llevar a cabo procesos fisiológicos y biológicos. Esto se conoce como requisitos de agua.

Esta demanda de recursos varía según el cultivo, las condiciones ambientales, el manejo de la tierra y la fase de crecimiento en la que se encuentra. Para solucionarlo, existen guías de cultivo, pero estas guías solo incluyen sugerencias generales para la preparación de la tierra y no analizan localmente las necesidades de cada productor, por lo que el uso de aplicaciones que trabajan con la información específica de cada uno es tan relevante.

Estas tecnologías podrían beneficiar especialmente a las regiones donde el problema se acentúa por la alta variabilidad de las lluvias y la dependencia de los agricultores de las prácticas de tormentas, un tipo de agricultura que depende del comportamiento de la lluvia durante los ciclos de producción y la capacidad del suelo para capturar y conservar la humedad. La incertidumbre causada por estas prácticas es una carga para los productores, que se ven afectados por la escasez de lluvia, los retrasos, el granizo e incluso la sequía, ya que la única fuente de agua para sus cultivos estacionales es la precipitación.

Además de esto, la FAO prevé que el cambio climático afectará a las prácticas agrícolas, convirtiéndose en un riesgo para la seguridad alimentaria y para el trabajo de una gran parte de la población en todo el mundo. Por lo tanto, promover innovaciones de este tipo es una actividad urgente para mantener e incluso aumentar la productividad agrícola.

Tómate tu tiempo y visita nuestro blog cada semana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.